Capítulo 1 - La fanática y el Vampiro Supremo

         Vlad se había retirado a su castillo tan húmedo y solitario en un momento ácido. Se sentó frente al órgano bicentenario a tocar con sus huesos dedos largos, su cuerpo delgado y envejecido. Estaba claro que le habían descubierto. No le habían descubierto en cerca de quinientos años, y ahora, cuando los mortales estaban más que centrados en sus vidas virtuales y sus teléfonos móviles de última generación, había sido descubierto por una rubia gótica drogada hasta las cejas. Pero no todo estaba perdido, una estúpida humana no iba a destruir todo su esfuerzo de haber sobrevivido a miles de cazadores de vampiros, para llegar a ser el vampiro supremo había tenido que luchar y esconderse por mucho tiempo para pasar desapercibido.
           Había regresado a su castillo, pero lo que no sabía era que la joven que le había descubierto, le había seguido. La joven había seguido su rastro durante horas y dio con su dirección gracias al olfato, el indiscutible aroma de aquella colonia a viejo y rancio no se le había quitado de las fosas nasales. Adriana de Luca que es así como se llamaba, intentaba hallar la manera de acceder al interior del castillo, sacó una orquilla de su cabello para forzar la cerradura antigua. Algo que aprendió con el gilipollas de su ex novio Victor. Una sonrisa pícara se plasmó en su rostro de labios pintados de negro y aquel maquillaje femenino. Recibió una llamada, era su hermana mayor. Apoyó la mano en el picaporte y antes de poder darse cuenta se abrió la puerta bruscamente. 
-¡Tú! -gritó Vlad enfurecido mientras sus ojos se inyectaban en sangre.
       Observó a la joven intuyendo cualquier movimiento que pudiera hacer.
.¡No, espere! ¡Puedo explicárselo! -dijo ella mirando al anciano vampiro.
-¡Explicarme que! ¿Que me has seguido? -sus ojos cada vez eran más rojos-. ¿Es que ahora envían a malditas góticas para engañarme? ¿Hasta tan bajo han llegado para cazarme?
-No es eso lo que sucede. Lo que pasa... Haber como te lo explico... Quiero hacerte un cambio de look.
-¿Un cambio de que? ¿Es que tú estás loca?
-Usted me va a disculpar... Pero no puede ser un vampiro supremo con ese aspecto -le miró con ese rostro de drogada que le caracterizaba-. Estás viejo, decrépito, anticuado...
Vlad no aguantó sus ineptas ofensas de niñata malcriada y tras inducirle la hipnosis. Le mordió en el cuello con intención de alimentarse hasta drenar la última gota de su insignificante vida. Pero su sangre resultó ser la más dulce que hubiera probado en quinientos años. 
      Tuvo que detenerse para mirarla con los ojos dilatados.
      Para ella... Fue la mejor droga del planeta. Ni siquiera los subidones de primeriza le habían dado esa sensación de colocón universal.
      Fue en ese momento cuando las miradas se cruzaron y el beso fue sellado de una manera mágica.
                                        Comic con la idea inicial que me inspiró a continuar


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